Desigualdad de ingresos, San Francisco contra empresas tecnológicas

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Desigualdad de ingresos, San Francisco contra empresas tecnológicas. Dos mil trabajadores municipales marcharon desde el Municipio de San Francisco hasta la sede corporativa de Uber.

Desigualdad de ingresos

Empleados municipales, defensores de la vivienda y trabajadores ocasionales, dieron un mensaje a las empresas de empleo ocasional y a la ciudad para que cesen de estafar a los servicios públicos.

La manifestación «Disrupt Inequality» se enfocó en el papel de las multimillonarias empresas gigantes de la tecnología basada en aplicaciones -como Uber y Lyft- sobre el bienestar y la subsistencia de la ciudad de San Francisco.

Se prevé que casi media docena de estas empresas ‘unicornio’ con sede en San Francisco saldrán a bolsa este año, creando a miles de nuevos millonarios en una ciudad que ya se encuentra entre las que tienen los mayores índices de desigualdad de ingresos.

Los residentes se están preparando para una mayor desestabilización del mercado de vivienda ya restringido y la presión adicional sobre los servicios públicos. Los trabajadores municipales sostienen que los departamentos y servicios críticos de la ciudad ya carecen de personal suficiente y están abrumados-

Y sin embargo el alcalde London Breed y los administradores de la ciudad no están negociando contratos que inviertan en los servicios en los que dependen los residentes, ni previenen el desplazamiento de las familias trabajadoras de San Francisco.

«Nuestros hospitales y clínicas tienen una escasez crónica de personal», dijo Jennifer Esteen, enfermera diplomada de la sala de emergencias psiquiátricas del Departamento de Salud Pública de la ciudad. «Los pacientes sin vivienda no tienen adónde ir sino a la calle después de haber buscado ayuda por problemas que pueden ser mortales o de haber dado a luz. Es desgarrador que esto ocurra a diario en una ciudad tan absurdamente rica como San Francisco».

«Los trabajadores municipales que prestan servicios a esta comunidad no pueden permitirse el lujo de vivir aquí», dijo Trevor Adams, que trabaja en la Oficina de Transporte Municipal de San Francisco (SFMTA)/MUNI.  «Algunos de nosotros vivimos en autos, sin poder ver a nuestras familias por días, sólo para ganarnos la vida», dijo.

Los empleados municipales deben viajar horas al trabajo en San Francisco para proporcionar cuidados, mantenimiento y administración de los servicios de la ciudad, como resultado de los costos récord de vivienda. Los alquileres de una vivienda de un dormitorio en San Francisco ascienden a un promedio de $3,750 al mes y, según el HUD, un núcleo familiar que gana menos de $117,000 anuales reúne los requisitos para vivir en una vivienda de bajos ingresos. El costo de vida promedio de San Francisco ha aumentado en un 62% desde el año 2000.

Empresas de empleos ocasionales

Mientras los trabajadores están siendo desplazados de San Francisco por los altos precios, se prevén grandes remuneraciones para las empresas de capital de riesgo y los directores generales de Uber, Lyft y otras empresas basadas en aplicaciones a medida que sus compañías salen en bolsa.

La rentabilidad de estos modelos de empleos ocasionales se basa en parte en los sueldos de miseria de sus conductores y en eludir el pago justo de la parte que les corresponde por la infraestructura y los servicios públicos en los que sus empleados dependen para su existencia.

Un análisis de las finanzas de Uber disponibles públicamente revela que minimiza sus pagos de impuestos en las arcas federales que ayudan a subsidiar los programas de vivienda y para personas sin hogar de la ciudad. Al utilizar una intrincada red de paraísos fiscales y subsidiarias extranjeras, Uber protege sus ganancias de ser gravadas a la tasa de impuestos de los Estados Unidos.

En 2018, Uber utilizó una subsidiaria holandesa para pagar impuestos sobre sus ingresos netos de $11.4 mil millones, evitando así de pagar más de $2 mil millones en impuestos federales que podrían haber ido a parar a las comunidades locales para financiar los servicios públicos y arreglar la infraestructura.

En 2016, se informó que Uber vendió sus operaciones chinas a un competidor por $7 mil millones. Sin embargo, su esquema de refugio fiscal aseguró que solo $101.5 millones de esa venta serían gravados por los EE.UU., resultando en una pérdida de más de $1.3 mil millones en impuestos federales que podían ser usados para ayudar a financiar servicios vitales de la ciudad y el condado.

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